jueves, 11 de febrero de 2016

Detectan ondas gravitacionales que predijo Albert Einstein


Detectan ondas gravitacionales que predijo Albert Einstein
 El hallazgo fue realizado por un grupo de científicos del laboratorio LIGO, en Estados Unidos. "Abrimos una nueva ventana al Universo", dijo el especialista David Reitze.


Un grupo de científicos detectó por primera vez las ondas gravitacionales -que Albert Einstein predijo hace un siglo en su Teoría de la Relatividad General- de manera directa el pasado 14 de septiembre, lo que abre la puerta a redescubrir el Universo, según anunciaron hoy los responsables del proyecto LIGO.

"Señoras y señores, hemos detectado las ondas gravitacionales. Lo hemos conseguido", anunció el director ejecutivo del laboratorio LIGO (observatorio estadounidense de interferometría láser), David Reitze, durante una conferencia de prensa en Washington. 

"Hemos tardado meses en ver que realmente eran las ondas gravitacionales. Pero lo que es verdaderamente emocionante es lo que viene después, abrimos una nueva ventana al Universo", añadió en medio una ovación por parte de los científicos y periodistas que colmaban la sala, y así puso fin a meses de rumores y expectación entre la comunidad científica ante un hallazgo que abre la puerta a redescubrir el Universo sin necesidad de la luz, informó la agencia EFE.

Las ondas fueron detectadas el pasado 14 de septiembre por los dos detectores de LIGO, uno localizado en Livingston (Luisiana) y otro en Hanford (Washington), en Estados Unidos.

Las ondas gravitacionales contienen información sobre sus orígenes y sobre la naturaleza de la gravedad que no pueden obtenerse de ninguna otra manera.

Los físicos concluyeron que las ondas gravitacionales detectadas se produjeron durante la fracción final de un segundo de la fusión de dos agujeros negros en uno más masivo, una colisión que había sido predicha pero nunca observada.

Como esa clase de sistemas son poco frecuentes, ese tipo de fuentes se encuentran a distancias de años luz. Por tanto, la búsqueda de ondas gravitacionales implica intentar encontrar los minúsculos efectos de algunos de los sistemas astrofísicos más energéticos en las profundidades del Universo.

"Nuestra observación de las ondas gravitacionales cumple con un ambicioso objetivo establecido hace cinco décadas para detectar de manera directa este fenómeno y entender mejor el Universo", explicó Reitze.

"Además, completamos el legado de Einstein en el centenario de su Teoría de la Relatividad General", añadió.

Einstein descubrió en su Teoría de la Relatividad General que los objetos que se mueven en el Universo producen ondulaciones en el espacio-tiempo y que estas se propagan por el espacio, y de esa forma predijo las ondas gravitacionales, aunque demostrar de manera directa su existencia era el último reto pendiente de la Relatividad.

Con este descubrimiento se abre una nueva puerta en la astronomía, porque hasta ahora los científicos se valían de diferentes formas de luz (ondas electromagnéticas) para observar el Universo.


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domingo, 10 de enero de 2016

40 libros que habrá que leer este año


40 libros que habrá que leer este año

Novelas oscuras y luminosas, autobiografías y policiales, reediciones e inéditos invaluables. Qué nos depara el mercado editorial para alimentar nuestra voracidad literaria
Joaquín Sánchez Mariño

Cuando en 1965, J. D. Salinger decidió dejar de publicar, el mercado editorial se desesperó. El autor de los Nueve cuentos y El guardián entre el centeno era un hit asegurado, además de uno de los acontecimientos literarios más importantes del siglo XX, y nadie podía entender cómo ya no habría libros suyos. Sin embargo, su ausencia se volvió mito: se recluyó en una casa alejada y siguió escribiendo. Tras su muerte en 2010, se supo que tenía previsto un plan que señalaba al año 2015 como aquel en que empezarían a ver la luz sus cinco obras secretas. Pero 2015 pasó y no tuvimos noticias de sus libros, que deberían aparecer antes de 2020, según expreso deseo del autor. Así, probablemente sea éste el año en que veamos algo nuevo del autor de Un día perfecto para el pez banana, pero nada es seguro en la viña del señor Salinger.
Sin embargo, el año sí tiene novedades literarias aseguradas. De best sellers mundiales a pequeños hallazgos inéditos, pasando por ensayos políticos o investigaciones periodísticas, mucho de lo que pase en el mundo va a estar marcado por los libros que vamos a leer. Ya alguien dijo que no hay que ganar para escribir la historia, sino escribir la historia para ganar. Por eso es importante conocer los libros que vendrán: es la única manera de saber en qué vamos a estar pensando cuando esa historia nos pase por delante.


Literatura en la sombrilla

Según Ignacio Iraola, director editorial del Grupo Planeta, uno de los títulos más calientes a nivel expectativa de venta de 2016 será la segunda novela de Gabriel Rolón. La primera, Los padecientes, fue el libro argentino más vendido de la última década (más de 200 mil ejemplares). Por eso esperan que la nueva entrega (el nombre tentativo es La voz ausente) sea bien recibida por el público. Serán los mismos personajes, pero distintas historias.

Florencia Bonelli, que también es de lo más vendido en el país, tendrá su novedad. De ella saldrá Nacida bajo el sol de Acuario (Alfaguara Juvenil), un libro que apunta a un público más joven que al que acostumbra la autora. La descripción corre por cuenta de la editorial: "Una historia de amor intensa entre dos signos complementarios: Bianca, acuario, intuitiva y un poco bruja, alma libre y generosa, y Sebastián, Leo, egocéntrico, con una fuerza arrolladora y una lealtad
inquebrantable". A quien le guste, adelante. Si no, 2016 también vendrá con una nueva novela policial de Florencia Etcheves, La sirena, y un nuevo libro de cuentos del japonés Haruki Murakami, El elefante desaparece. "Cuentos en tono surrealista, mundos paralelos, ocultos y secretos. Murakami cruza la frontera entre lo cotidiano más realista y lo fantástico", adelantan desde Tusquets. Además, relanzarán la novela La caza del carnero salvaje, antes publicado en Anagrama, y así quedará toda la obra del japonés bajo un mismo sello.


Desde Tusquets también anuncian que uno de los grandes lanzamientos será Botas de lluvia suecas, una novela póstuma del Henning Mankell -fallecido hace tres meses- sobre el amor, la traición y el envejecimiento. Para los seguidores del sueco, bastará saber que es una continuación de Zapatos italianos.

Dos de los grandes lanzamientos internacionales son La amiga estupenda, de Elena Ferrante, y Northumbria, del inglés Bernard Cornwell. El primero se trata de una de las apariciones más llamativas de los últimos años, una autora de incógnito que ya vendió más de medio millón de libros entre los Estados Unidos e Italia. Presumiblemente nacida en Nápoles, muchos sospechan que Elena Ferrante es en realidad un hombre. Como sea, Random House publicará la primera de sus tres novelas napolitanas. En ellas, las mujeres luchan por salir de los roles y presiones de la sociedad, con una prosa siempre atenta a las pequeñas -o no tanto- ironías absurdas de este tiempo.

Desde editorial Salamandra también vendrán dos libros inéditos en español que tienen lectores asegurados: una novela del húngaro Sándor Márai y otra de la ucraniana Irène Némirovsky. También, una nueva novela del holandés Herman Koch -el autor de los interesantísimos La cena y Casa de verano con piscina- y una del periodista sueco Jonas Jonasson, autor de la hilarante historia El abuelo que saltó por la ventana y se largó, una obra que rápidamente se convirtió en éxito con más de un millón de libros vendidos en todo el mundo.El segundo lanzamiento vendrá en febrero de la mano de Edhasa. Northumbria es el primer libro de la saga The last Kingdom, novela que da origen a la serie homónima de la BBC. Muy al estilo Game of Thrones, pero con mayor veracidad histórica, la novela de Bernard Cornwell es ideal para los amantes del género.

En la sombra (o para la sombra)

Para aquellos que no disfrutan tanto las lecturas más globales y prefieren una literatura más selecta, también habrá novedades. Una de los grandes acontecimientos del año será la publicación de La introducción (Alfaguara), una novela inédita de Rodolfo Fogwill. Es lo que estaba escribiendo al momento de su muerte. "Reflexiones sobre la vida a partir de la observación del cuerpo en el mejor estilo Fogwill", adelantan. Por su parte, desde Letranómada cuentan que en 2016 publicarán el primer tomo de las Obras Completas de Héctor Libertella.
Otro evento importante será la llegada de una nueva novela inédita de Mario Vargas Llosa. Ubicada en Lima, Cinco esquinas es una dura crítica a las clases altas del Perú. También saldrá el nuevo libro de la muy celebrada novela del noruego Karl Ove Knausgård. Publicada por Anagrama, Bailando en la oscuridad es el cuarto de los seis volúmenes que conforman Mi lucha, su monumental obra autobiográfica. También por Anagrama se publicarán La mujer de la escalera, de Bernhard Schlink, el autor de El lector; y tres libros de argentinos: Las cosas que perdimos en el fuego, de Mariana Enríquez, Fuera de lugar, de Martín Kohan, y Tacos altos, de Federico Jeanmaire. En cualquier caso, la llegada de un argentino al catálogo de Anagrama es siempre un motivo para festejar.
En el ámbito local también se esperan, entre muchísimos otros, una nueva novela de Pedro Mairal (La uruguaya, Planeta) y una de Pablo Schiaffino (El hombre de las ideas, Dakota). También se publicarán varias traducciones inéditas e interesantes. Entre ellas Interstate (Eterna Cadencia), una de las novelas más celebradas de Stephen Dixon, y Madre noche (La Bestia Equilátera), una de las obras clave de Kurt Vonnegut y, de algún modo, el contrapunto de Matadero Cinco.

Supremacía del Yo

Para los que disfrutan espiando las vidas de los otros, hay varias autobiografías programadas, entre ellas las de Palito Ortega y el Cholo Simeone (ambas por Planeta). Si entendiésemos el género autobiográfico como una forma de la confesión, también podemos incluir varios libros más, tal vez menos chismosos pero no menos interesantes. El diario del escritor Alejandro Rubio, de la editorial Mansalva, será sin duda un acontecimiento literario a nivel local. "¿El diario de un loco? No, todo lo contrario. La lucidez de Rubio es una lámpara que ilumina la época", definen desde la editorial. En la misma línea, libro extraño que explora en lo extraño, el músico Daniel Melingo, ex Los Abuelos de la Nada, sacará sus Cuadernos de viaje (Colección Popular de Arte Argentino), y Fabián Casas publicará, por Eloísa Cartonera, sus diarios íntimos de juventud. "Es un diario que va de una punta a otra de la década del 90", dice Casas, que también publicará sus ensayos completos por Planeta.
Otro que llegará a las librerías, muy particular, es el diario de rodaje escrito por Selva Almada sobre la filmación de una película dirigida por Lucrecia Martel, basada en Zama, la obra maestra de Antonio di Benedetto. Así de extraño: la producción de la película se contactó con la escritora y le propuso llevar adelante una bitácora del rodaje. Almada aceptó y ahí va en camino un libro que no tiene título ni fecha aún, pero sí mucha gente que lo está esperando, tanto como a la película.
Y en el reino de las intimidades, nada mejor que los libros de correspondencia. Gracias a ellos hemos conocido detalles de la mente y los gustos de infinidad de escritores. Desde las cartas entre Allen Ginsberg y Jack Kerouac o las que Alejandra Pizarnik se cruzó con Julio Cortázar, nunca se puede saber qué saldrá a la luz cuando se publica este tipo de libros. De allí su importancia. Este es el año de la publicación del intercambio epistolar entre el filósofo alemán Theodor W. Adorno y el historiador germano Gershom Scholem: Correspondencia 1933-1966 (Eterna Cadencia), y también de las Cartas completas del poeta argentino Néstor Perlongher (Mansalva-Campo Real).

Datos, pensamientos, ensayos

Cada año tiene sus temas. 2015 estuvo claramente atravesado por la política y las muchas y variadas elecciones. Las investigaciones sobre corrupción, crimen y manejos políticos estuvieron a la orden del día. ¿Pero qué pasará en este año? Ya con un nuevo gobierno, las aguas de la política parecieran bajar, sino menos turbias, al menos más calmas. No sería de extrañar que aparezca más de una biografía de Mauricio Macri y sus compañeros de elenco: Gabriela Michetti, María Eugenia Vidal y, sobre todo, Marcos Peña. Pero mientras tanto, quien quiera material sobre el actual gobierno puede buscar el libro de Hernán Iglesias Illia, uno de los ideólogos e intelectuales más importantes del frente Cambiemos. "Es un diario de la campaña política que llevó a Mauricio Macri a la presidencia. Sus páginas van de marzo a noviembre de 2015. En él cuento cómo se armó la estrategia del candidato, pequeños detalles que nunca se supieron, si se arreglaba o no con Massa, si cerraban tales o cuales acuerdos. Es un diario personal que intenta dar cuenta de cómo es en el día a día una verdadera campaña política", dice el autor. Su libro, que salió el 4 de enero por Random House, es una interesantísima revelación del entramado privado que permitió el triunfo del actual presidente.
¿Qué más nos espera en el mundo de la política? Romina Manguel presenta La Justicia (Planeta), una investigación periodística sobre el detrás de escena de los tribunales de Comodoro Py. Y en marzo, cuando se cumplan 40 años del golpe militar -uno de los temas de los que indefectiblemente se hablará durante el año-, editorial Edhasa publicará La política secreta de la dictadura, una investigación y ensayo de Paula Canelo.
Y además, combinando divulgación y ensayo, Facundo Manes y Mateo Miro publicarán El cerebro de los argentinos, un libro que intenta explorar cómo pensamos.
También habrá ensayos de Tomás Abraham, Martín Caparrós, Pablo Marchetti, Juan José Sebreli y Ricardo Piglia. El de Abraham, Mis héroes (Galerna), lo explica él mismo: "Es un ensayo sobre la admiración", dice. Un recorrido por personajes que el filósofo admira: Witold Gombrowicz, Tulio Halperín Donghi, Sarmiento, Werner Herzog, Daniel Barenboim, entre otros. El de Martín Caparrós, La crónica (Planeta), es un libro híbrido. "Es una selección de mis trabajos de periodismo narrativo de los 30 últimos años, completados con una serie de historias y reflexiones sobre ese trabajo, sus instrumentos, sus secretos. Es un libro raro, una mezcla de recorrido por el mundo en estas décadas, autobiografía profesional y caja de herramientas del oficio", explica el escritor.
Sobre Dios será el ensayo de Juan José Sebreli, Dios en su laberinto, mientras que Pablo Marchetti prepara uno sobre algunos temas que molestan a la sociedad. Respecto de este último, Pensamientos incómodos, dice Marchetti: "Es un libro sobre situaciones perturbadoras para una persona de clase media que quiere vivir con determinadas convicciones pero la realidad siempre le impone otra cosa. Hablo del incesto, la masturbación, el dinero, la gente que revuelve la basura, el rock, las drogas. Eso, pensamientos incómodos".
Por último, el libro de Piglia. Si Los diarios de Emilio Renzi fueron uno de los acontecimientos literarios de 2015, el libro que publicará Eterna Cadencia en marzo también tendrá lo suyo. Las tres vanguardias. El escritor como profesor son algunas de las clases que dio el autor en su larga vida docente, aquí corregidas y aumentadas para la ocasión. Un verdadero tratado sobre la literatura nacional en manos de unos de sus lectores más lúcidos.

El aniversario

"Para mí es un tema muy complejo el aniversario de la muerte de Borges, porque yo sé que partió, pero siento que no partió -afirma María Kodama-. No sé qué hubiera querido él que publicaran en homenaje, porque no me gusta decir lo que hubiera dicho otro, pero en lo personal si yo pudiera elegir un cuento para recordarlo sería Las ruinas circulares. Siempre ha sido mi cuento favorito. Lo leí a los 10 años. Claro que en ese momento no entendí nada, pero al leer ese comienzo -Nadie lo vio desembarcar en la unánime noche- lo que sentí fue una intensidad muy grande. Y una vez él, en una conferencia, contó que cuando escribió ese cuento sintió una intensidad que nunca más se repitió. Es muy increíble, de algún modo eso a mí me llegó incluso cuando no tenía capacidad de entender lo que estaba leyendo. Ése sería sin dudas el cuento que yo elegiría para recordarlo." Las palabras de Kodama, desde su casa, suenan mientras prepara un año de viajes y homenajes.
Es que el 14 de junio próximo se cumplirán 30 años de la muerte del gran escritor. En su honor, la editorial Emecé prepara Borges cuenta Buenos Aires, un libro grande con papel ilustración y fotografías a color de los cuatro barrios más representativos de su vida: Palermo, Balvanera, San Cristóbal y San Telmo. Las imágenes serán acompañadas de textos de Borges -o más bien al revés-, y el libro contará con un prólogo de la misma Kodama. No será seguramente el único libro en relación con el máximo autor argentino. La Feria del Libro estará dedicada a él y, además, ironías del destino, el nuevo de director de la Biblioteca Nacional, Alberto Manguel, asumirá el cargo justo un mes después del aniversario. Ya lo dijo Borges: algo que no se nombra con la palabra azar rige estas cosas.
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sábado, 26 de diciembre de 2015

La estructura compleja del Inconsciente en la obra de C.G.Jung, Una reflexión integrativa psicoanalítica.


La estructura compleja del Inconsciente en la obra de C.G.Jung, Una reflexión integrativa psicoanalítica.

Dr. Alfredo Rodríguez del Álamo.Psicoterapeuta. Psicoanalista miembro de la S.E.P.J.
Policlínico Sierra de Guadarrama, Guadarrama, Madrid, España.

El objetivo del presente trabajo consiste en, apoyándose en la exposición de la complejidad del inconsciente según la orientación junguiana, establecer unos vínculos con ciertos autores del Psicoanálisis llamémoslo tradicional, y reflexionar finalmente sobre la bondad de una posible convergencia entre la teoría y práctica de la Psicología Analítica y el Psicoanálisis.

LA PSIQUE SEGÚN JUNG.
Carl Gustav Jung escribió a lo largo de su vida cerca de 250 libros y artículos. Múltiples fueron sus intereses, desde los primeros trabajos de corte psiquiátrico y clínico-experimentalista con marcado sesgo hacia lo psicopatológico (1907-1912) hasta sus escritos de madurez donde refleja su interés por la comprensión procesual y evolutiva de la vida psíquica del hombre en conjunto (1944-1961) [38].
Nunca fue del gusto de Jung dar a conocer simple y esquemáticamente sus ideas, ya que consideraba que la estructura y dinámica de la psique era extraordinariamente compleja e interactiva, en un continuo proceso de expansión vital y que por ello no podía ser fielmente reproducida en unas pocas fórmulas académicas teóricas y reductivistas [23]. Su obra Ensayo de exploración del inconsciente (1961) que completó diez días antes de morir el 6 de Junio, es considerada como su testamento y lo más parecido a un "Esquema de la psicología junguiana" que redactó en su vida [28] si exceptuamos quizás el escrito Sobre los fundamentos de la Psicología Analítica (1935) y la muy temprana y por ello poco representativa obra La estructura del inconsciente (1916).
Jung siempre concedió prioridad al hecho de considerar a la psique [31] como una totalidad viva y dinámica y no meramente como una enumeración de módulos estancos que funcionan mecánica y aisladamente [11]. La psique tiende a la coherencia y armonía de sus componentes en una unidad holística con la función de autoregular y adaptar al sujeto tanto a su medio físico y social como a las necesidades internas de crecimiento personal; asimismo intenta prevenir la ruptura interna del equilibrio dinámico y dialéctico logrado entre tales componentes y su escisión en sistemas parciales que funcionen de forma autónoma y disgregadora para la persona, generando síntomas patológicos y desadaptativos [33]. Las instancias o lugares por Jung descritas (consciente, inconsciente personal, inconsciente colectivo), las funciones psíquicas (pensamiento, sensación, intuición, emoción), y los elementos arquetípicos (yo, sombra, persona, ánima/ánimus, sí-mismo, e imágenes arquetípicas derivadas) se encuentran interaccionando entre sí en estrecha relación y con el mundo externo de forma continua, apoyándose en los principios de complementariedad y compensación [26], cambiando constantemente a lo largo de la vida, tendiendo desde los estados mas indiferenciados iniciales hacia la realización integrada del ser desplegando el completo programa del potencial evolutivo: el proceso de individuación [35] que da sentido a su vida entera, y que necesariamente incluye le decepción y el reconocimiento implícito que el individuo es mucho más que su yo consciente.

EL INCONSCIENTE JUNGIANO.
A diferencia del concepto freudiano, el inconsciente en la obra de Jung es extraordinariamente rico y complejo, de una sorprendente riqueza y amplitud cualitativa y cuantitativa [2], que no solamente (aunque también) integra los contenidos reprimidos por ser inaceptables a la conciencia, y cuyo funcionamiento no está regulado únicamente por el llamado proceso primario (ausencia del principio de no-contradicción, alogia, libre desplazamiento, automatismos primitivos sin valor adaptativo, predominio del principio del placer y de inmediata descarga pulsional, etc.) [7] ya que en el seno del propio inconsciente junguiano [14] se dan procesos creativos (primordiales, autogenerados y no sólo reactivos a la experiencia de la consciencia yoica), teleológicos (orientados hacia un fin, objetivo o propósito), sincrónicos (coincidentes con otros sucesos por su significatividad y no por su causalidad espacio-temporal) [20], procesos a largo plazo que pueden durar toda una vida (no sólo descargas inmediatas), adaptativos (mejora la relación del sujeto con el mundo exterior) y trascendentes (hacen evolucionar al sujeto hacia una mayor madurez e integración personal.

Este último factor, el de la función trascendente como motor teleológico proveniente del inconsciente, resultó ser uno de los puntos de la teoría meta psicológica en los que Freud y Jung resultaron enteramente opuestos e irreconciliables: Freud se apoyaba en el materialismo positivista anglosajón (St. Mill, Spencer) y alemán (Haeckel, Moleschott) mientras que Jung se encuentra influido por la filosofía de la naturaleza y sus profundidades que va de Eckhardt a Dilthey pasando por Cusa, Paracelso, Boheme, Hegel y en parte Nietzsche. Además las marcadas personalidades de ambos psiquíatras sin duda influyeron decisivamente en el desarrollo teórico de la naturaleza, amplitud y contenidos del inconsciente: el extrovertido y racionalista Freud era ateo declarado, el introvertido e intuitivo Jung siempre se consideró un hombre abierto a lo numinoso y espiritual [14].

Quizás el aspecto mas diferenciador entre la concepción freudiana y junguiana del inconsciente radica en la aceptación de éste último de un inconsciente colectivo u objetivo además del personal o subjetivo [9]. De hecho, al inconsciente personal se le considera un emergente resultante de la confrontación entre los posibles modelos preexistentes de experimentación potencial que radican en el inconsciente colectivo, y los avatares particulares y temporales que la vida hace acontecer al sujeto en el plano físico, psíquico y social. Asimismo la Psicología Analítica valora al inconsciente prioritariamente como no necesariamente patologizante para el individuo, sino poseedor de valiosos contenidos, procesos y potencialidades que serán de inestimable ayuda para el autoconocimiento y la evolución completa del hombre hacia su propia identidad [19].

LOS CONTENIDOS DEL INCOSCIENTE
Los contenidos que Jung describió como pertenecientes al inconsciente son múltiples, variados y pertenecientes a diferentes niveles de profundidad y complejidad del psiquismo. Su origen puede ser triple, en un esquema común a la idea de series complementarias de S. Freud [8], esto es la constitución innata colectiva (herencia genética), las vivencias infantiles individuales traumáticas o defectuológicas (conflictos o carencias que funcionarán como elementos inhibitorios del desarrollo espontáneo armonioso futuro) y vivencias reprimidas de la vida reciente. Estas ideas se constituyeron en el fundamento teórico de la orientación general y técnicas específicas de la psicoterapia junguiana [10] e influenciaron poderosamente a otras formas terapéuticas como la del Ensueño Dirigido de R. Desoille [27] y terapias afines de autores tales como H. Leuner, A. Wolberg, A. Ahsen, M. Guillerey o E. Shorr.
Jung llegó a considerar una serie de elementos, algunos de los cuales se adelantaron a su tiempo, hoy día confirmados por comprobaciones etológicas [5] y otros datos provenientes de las neurociencias [32,34]. Podemos citar, ELABORANDO EN CIERTO GRADO los aportes junguianos [16,31] y RELACIONÁNDOLOS en un breve apunte con algunos autores psicoanalíticos:

1- Arquetipos e Instintos. Para Jung la psique del neonato no es una vacía "tabula rasa" sobre la que el medio externo marcará todos sus contenidos y procesos. Arquetipos e instintos representan modelos innatos preexistentes a toda experiencia sensorial y que generan, bajo ciertas necesidades y estímulos, unos prototipos de acciones (instintos) o unos modos privilegiados de captación del mundo (arquetipos). Son propios de la especie humana, se han ido seleccionando a lo largo de su filogenia y por ello constituyen parte del acervo genético específicamente humano. Preexisten a la experiencia concreta de un individuo en particular ya que son meramente formas heredadas sin contenido [17] y por ello son patrones universales y comunes a todas las personas independientemente de su condición, edad o sexo, educación formal o pertenencia a una cultura u otra de un tiempo histórico u otro; constituyen fundamentalmente lo que se conoce como inconsciente colectivo u objetivo [15]. Representan pre-programaciones potenciales, tendencias formativas o predisposiciones formales [5] que mediatizan privilegiadamente los modos posibles y concretos de experimentar, percibir, pensar, relacionarse con otros y en última instancia de progresar hacia el pleno desarrollo del potencial individual (individuación, diferenciación y mismidad) de cada ser humano.
Los arquetipos no son directamente accesibles a la consciencia ya que se encuentran vacíos de contenidos concretos, y por ello su conocimiento teórico es siempre aproximativo. Sus representaciones espontáneas y naturales, conocidas como imágenes arquetípicas de alto valor simbólico, esto es son plurisignificativos, sí pueden ser accesibles a la consciencia pero son muy variables en sus manifestaciones concretas (en contraste con el arquetipo único del cual derivan) dependiendo de factores culturales y sociales, así como de los momentos evolutivos por los que atraviesa un individuo en particular [30]. Tales imágenes arquetípicas pueden ser encontradas comunitariamente en las religiones, mitos, tradiciones rituales, leyendas folclóricas de todas las culturas y épocas [21]; y también pueden ser halladas individualmente en los sueños [6], visualizaciones espontáneas o inducidas (por ejemplo a través de la técnica de la Imaginación Activa), diferentes productos personales no voluntariamente provocados por el sujeto [18]… "Si el arquetipo es la estructura que tiende a hacer de nosotros un ser universal, la imagen arquetípica es lo que encierra nuestra singularidad" [30]. Con las diferencias teóricas reconocidas, los arquetipos y las imágenes arquetípicas muestran similaridades con ciertos desarrollos de las teorías psicoanalíticas de Melanie Klein sobre el "mundo interno" constitucionalmente heredado y sobre los "objetos parciales arcaicos" y las "fantasías primitivas" universales y típicas de la posición esquizo-paranoide generadas endógenamente por el infante pre-verbal [24]. Igualmente la noción de algo trascendente y preexistente al neonato, que estructurará el devenir del sujeto, es común a los arquetipos de Jung y a los significantes (el "Otro") de Jaques Lacan [40].

2- Elementos que nunca han sido conscientes. No son arquetipos, ya que pertenecen al inconsciente personal aunque sus raíces se encuentran en el inconsciente colectivo. Sin embargo no han podido acceder armoniosamente a la consciencia y por ello no son reconocidos como parte de la identidad del yo. Normalmente no están investidos por suficiente energía psíquica (libido en términos junguianos) para superar el umbral de la consciencia cotidiana, aunque eventualmente pueden ejercer sus efectos patógenos sobre el psiquismo por ejemplo a través de lo que se ha venido en denominar complejos inconscientes, es decir agregados perdurables de representaciones afectivas alrededor de un elemento nuclear significativo inconsciente [33], que funcionan de forma autónoma no integrada con los otros elementos de la psique, asociados a una peculiar carga emocional, que actúan como un "cuerpo extraño" intrusivo para el yo, y que pueden interferir, mediatizar o distorsionar poderosamente la forma de vincularse el sujeto consigo mismo (autoestima y propia imagen) y con los demás (sumisión, retraimiento o desconfianza) [22].
El yo no puede tomar consciencia de tales factores inconscientes meramente por un esfuerzo de voluntad, aunque sí reconozca sus manifestaciones caracteriales o sintomáticas [13]. Solamente pueden ser revelados mediante un proceso especial específico, por ejemplo a través del trabajo analítico terapéutico o didáctico [11]. Aunque los complejos dependen por un lado de la predisposición innata genética y derivan de estructuras arquetípicas, también dependen por otro lado de experiencias generalmente negativas y extremadamente tempranas enraizadas en los períodos anteriores al desarrollo del lenguaje a través de las relaciones fundamentales e identificaciones con personas significativas (padres, cuidadores, hermanos, acontecimientos traumáticos vitales infantiles). Y así mismo en otro cierto grado pueden depender de los acontecimientos vitales reiterados en la segunda infancia e incluso adolescencia, ya no como adultos, y generalmente sufridos de forma pasiva como fracasos en el despliegue evolutivo. Igualmente con las reservas teóricas oportunas, algunos de estos elementos junguianos se pueden poner en conexión con los desarrollos psicoanalíticos de los modelos "del déficit" y con la noción de escisión horizontal, o sea los trabajos de autores centrados en el vínculo temprano defectuológico; por una parte las teorías del apego de J. Bowlby y fallas vinculares de DW. Winnicott por ejemplo la descripción de "falso self" [39], y por otra parte las teorías de las carencias narcisistas del self de H. Kohut [25] y los fallos en la función de adaptación yoica de Brenner.

3- Elementos no verbales en relación al soma: modos de funcionamiento globales del organismo, actos reflejos o casi reflejos, formas de reacción fisiológicas y corporales ante los estímulos significativos, funciones que identifican al sujeto tales como el tipo de respiración ante el estrés, las posturas corporales y los gestos idiopáticos [26]. Representan lo que hoy se conoce como "representaciones procedimentales" del psiquismo [3]. Las demás personas son muy conscientes de tales elementos corporales de los demás, y si el individuo se lo propone puede hacerlos conscientes con una cuidadosa atención voluntaria, pero suele desconocer su significación profunda. Constituyen en parte el substrato de los fenómenos psicosomáticos (campo de interconexión entre lo mental y lo biológico). Las teorías de la Escuela Psicoanalítica de Psicosomática de París (P. Marty, M de M'Uzan, M. Fain) reconocen asimismo la existencia y la importancia de éstos y otros factores inconscientes afines en la génesis de múltiples desórdenes psicofísicos [4].

4- Elementos que fueron una vez conscientes y que ahora se encuentran reprimidos en el inconsciente, pero activos y generando síntomas. Estos contenidos son conflictos de naturaleza personal, sedimentos de la existencia de un sujeto en particular. Pertenecen de pleno derecho al llamado inconsciente individual. Fueron rechazados fuera de la consciencia por ser inaceptables por el sistema ético-moral (por ejemplo deseos sexuales considerados desviados, o deseos agresivo-destructivos contra los padres) o representacional del propio sujeto (por ejemplo el mostrar sentimentalismo para una persona que se valora como fundamentalmente lógica y racional) [12]. Este campo del inconsciente individual es el ampliamente desarrollado por la teoría psicoanalítica desde Sigmund Freud y otros autores psicoanalíticos clásicos que se adscriben fundamentalmente al modelo pulsional y económico. Para Jung los contenidos del inconsciente individual no son estáticos e invariables, sino que son modificables por la maduración del sujeto (integración trascendente hacia la individuación) o por la psicoterapia, y se hallan constantemente en procesos de agrupación y reagrupación con otros materiales inconscientes de alta carga emocional (formación, activación y desactivación de complejos).

REFLEXIONES PARA LA INTEGRACIÓN CON LA TEORÍA Y LA PRÁCTICA DEL PSICOANÁLISIS
Los escritos junguianos revelan una aguda y profunda sensibilidad en la percepción de los problemas del ser humano, riqueza descriptiva en la variedad de los contenidos y procesos inconscientes implicados, y una sorprendente originalidad en los enfoques terapéuticos utilizados por los terapeutas de esta orientación. E igualmente sorprende aún más el desconocimiento de tales desarrollos teóricos y prácticos dentro del corpus teórico psicoanalítico general actual. Hoy día la IPA (International Psychoanalytic Association) integra una gran cantidad de aportes muy dispares provenientes de autores freudianos, kleinianos, kohutianos, lacanianos, etc. [37] y múltiples considerandos no incompatibles sino más bien complementarios entre sí tal como la teoría del conflicto versus del déficit en la configuración de la patología, tal como el predominio de lo intrapsíquico versus lo intersubjetivo en la formación de la personalidad, tal como el analista objetivo versus facilitador, tal como técnicas interpretativas versus correctivo-emocionales, etc [36]. Excepto el peso de la traumática historia de la ruptura personal entre Freud y Jung en 1913 (¡ya casi hace un siglo!), ¿que razones de peso persisten [9] y fundamentan la impermeabilidad que muestra con frecuencia la Psicología Analítica respecto a legar a integrar los aportes del Psicoanálisis llamémoslo tradicional, y por supuesto también a la inversa? Por ejemplo, ¿cuántos analistas junguianos saben quién es Bjorn Killingmo y sus importantes aportaciones?; y ¿cuántos de entre los psicoanalistas internacionales han leído o siquiera oído hablar de Robin Robertson o incluso de la propia Marie-Loise von Franz?
Es cierto que a veces es difícil de compaginar el pensamiento y peculiar lenguaje junguiano, literario y lleno de imágenes floridas y casi esotéricas para el profano, con la actual tendencia al rigurosismo terminológico psicoanalítico y su acercamiento a los paradigmas metodológicos derivados por ejemplo de la Medicina Basada en la Evidencia. Pero como psicoanalista personalmente no veo ningún escollo insalvable y sí posibilidades de enriquecimiento mutuo para romper los peligrosos aislacionismos dogmáticos de escuela. Es de lamentar que un terapeuta que legítimamente se adscribe a una corriente principal, termine por no relacionarse con ningún otro profesional sino los de su grupo analítico de referencia, no lea artículos o libros sino los de su teoría particular en la cual se ha formado, y no acuda a congresos sino los de su propia escuela.
El Psicoanálisis actual destaca tanto por la consideración multimodal y modular de la complejidad del psiquismo en su totalidad sin reducirlo a un único y privilegiado factor (la pulsión sexual de Freud, la agresividad de Klein, el narcisismo de Kohut, el apego de Bowlby, la cadena significante de Lacan, la adaptación yoica de Brenner, etc) [29]; como por el esfuerzo en la adecuación de la aplicación de la técnica analítica más adecuada a un paciente en concreto con un trastorno patológico en especial renunciando a categorías diagnósticas generalistas y reduccionistas e intervenciones terapéuticas estereotipadas y monocordes [1]; como a la integración teórica de las diferentes corrientes analíticas y a la apertura a los aportes de otras disciplinas como las neurociencias, el cognitivismo-construccionismo, o la psiquiatría biológica [32].
¿Qué pueden aportar en éste contexto las ideas de Jung y seguidores? Un primer valioso elemento radica en el valor prospectivo, teleológico, de auto superación y maduración al que apunta su terapia; es decir el reconocimiento del potencial evolutivo que existe en todo individuo a través de la función trascendente. El proceso terapéutico junguiano va más allá de la mera eliminación de molestos síntomas patológicos (angustia, depresión, obsesiones, fobias) o caracteriales (rasgos rígidos de personalidad poco adaptativos) focalizando toda la atención en el pasado; también se proyecta hacia el futuro en un proceso continuo de evolución y mejora personal. Este enfoque junguiano resulta atractivo para un buen número de pacientes clínicos, o personas "normales" en general, que desean enriquecimiento (lo espiritual considerado como una vivencia válida en sí misma y no sólo como un derivado neurótico) y progreso futuro y no sólo remoción de traumas regresivos y lastres pasados.
Otro elemento a considerar es el reconocimiento de la complejidad de la psique que ofrece la teoría junguiana: 1- posee varios niveles (inconsciente personal, inconsciente colectivo, preconsciente, consciente); 2- con riqueza de contenidos (arquetipos, imágenes, complejos, representaciones reprimidas, etc); 3- diferentes niveles posibles funcionales en el estado de lo inconsciente (lo que nunca ha sido consciente ni lo podrá nunca ser, lo que es producto de lo inconsciente pero puede llegar a ser consciente por insight volitivo propio o terapéutico, lo que fue una vez consciente pero ya no lo es al haber sido reprimido o al haber sufrido diferentes maniobras defensivas, lo desactivado sectorial y temporalmente por avatares externos aunque no reprimido, etc.); y 4- el inconsciente no es considerado un sector primitivo, caótico, sin estructuras discernibles, alógico y peligroso donde la satisfacción de las pulsiones biológicas son la única ley, sino también allí donde reside la mismidad del sujeto (selbst), favorecedor de la maduración vital y capaz de generar vivencias y secuencias de mensajes complejos, bien estructurados, creativos y llenos de significatividad.
Un tercer elemento radica en la consideración de la utilidad y validez de las técnicas terapéuticas propias de los analistas junguianos: la imaginación activa y los diálogos internos, la amplificación divergente de los significados del sueño en especial encontrando paralelismos con elementos del folclore, la mitología, etc; la atención a las coincidencias significativas a-causales (sincronicidad); el uso de técnicas activas de facilitación de la expresión de los contenidos inconscientes tal como el dibujo espontáneo, la danza, la manipulación de materiales, la consulta del I-Ching, etc; y en general la creatividad y libertad de acción con la que los terapeutas junguianos encaran cada proceso terapéutico o de counselling en particular.
Finalmente hay que remarcar la pervivencia en la Psicología Analítica del impulso fecundante respecto a la cultura, que se ha dejado aletargar en el Psicoanálisis estándar muy volcado en las últimas décadas en el estudio y refinamiento de los aspectos técnicos y metodológicos del proceso analítico en sí. La corriente junguiana sin embargo mantiene un constante y vitalizador interés por las actividades humanistas, realizando importantes y sugestivos aportes a la literatura, las diferentes artes, la religión comparada, la antropología filosófica, el feminismo y los cambios sociales de la identidad personal y los valores occidentales, la psicología transpersonal y la moderna espiritualidad (impensable la New Age sin Jung), los grupos de auto-ayuda y superación personal, los estudios de relaciones interculturales e intertemporales, la revalorización de las sabidurías tradicionales y el orientalismo, e incluso el diseño logotípico (por ejemplo la moda de los mandalas como elementos figurativos ornamentales).
EN RESUMEN, sería altamente recomendable desde mi punto de vista que la Psicología Analítica y el Psicoanálisis se valorasen y validasen mutuamente, que se zanjara el absurdo cisma institucional que nunca debió darse, que la permeabilidad fuese la norma y no la excepción, que se estableciesen puentes de mutuo intercambio teórico y técnico, y que se llegase a la integración plena en una única aunque multimodal corriente respetando las sensibilidades propias.

BIBLIOGRAFÍA.
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21- Jung CG. Símbolos de transformación (1952). Buenos Aires: Paidós; 1977
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31- Robertson R. La psique. En Introducción a la psicología junguiana (pp. 23-50). Barcelona: Obelisco; 2002.
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35-Stevens A. Jung o la búsqueda de la identidad. Barcelona: Debate; 1994.
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40- Woolberg T. Lacan up-date. Nueva York: OUP; 2000


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viernes, 4 de diciembre de 2015

Hilma af Klint

La mujer que inventó la abstracción

Una retrospectiva reexamina el legado de Hilma af Klint, desconocida artista sueca que rompió con la figuración antes que Kandinsky y Mondrian


En la discusión bizantina sobre quién fue el primero en llegar a la abstracción, muchos sostienen que el mérito fue de Mondrian. Otros apoyan a Malevich, a Kupka o, siendo un poco generosos, a Delaunay. Pero una gran mayoría jura que el que dio el paso adelante decisivo fue Kandinsky. El propio pintor se autoproclamaba sin rubor como el primer autor de un cuadro no figurativo, que habría firmado allá por 1911. “Sí, fue el primero de todos. Por aquel entonces, ni un solo pintor utilizaba el estilo abstracto. En otras palabras, se trató de un lienzo histórico”, afirmó en su correspondencia acerca de un cuadro que nunca pudo mostrar en público, puesto que lo había extraviado durante su exilio. 

Decenas de sus cuadros permanecían en un depósito de Estocolmo: su familia no creyó que tuvieran valor

Lo que Kandinsky no sabía era que una desconocida pintora sueca se le había avanzado, rompiendo con el lenguaje figurativo por lo menos cinco años antes que él. Respondía al nombre de Hilma af Klint, portentosa paisajista en el Estocolmo de entresiglos, que consiguió formarse en la pintura gracias a la ley escandinava que permitía que las mujeres accedieran a la educación artística. Hija de un almirante, se ganaba la vida vendiendo anodinos panoramas naturalistas y dibujando estudios anatómicos para un instituto veterinario. Pero eso no era todo lo que Hilma sabía hacer. En la penumbra de su pequeño estudio, experimentaba con otro tipo de pinturas, inspiradas por fuerzas ocultas que se manifestaban a través de su trazo. Aficionada al espiritismo y a la teosofía desde su juventud, dibujó círculos concéntricos, óvalos descomunales y espirales infinitas, que pretendían simbolizar la totalidad del cosmos, a menudo bajo los efectos de la hipnosis. Antes de que 1915 llegara a su fin y el fin de la figuración sonara en boca de las élites intelectuales, Hilma ya había pintado más de 200 composiciones abstractas.


Hilma af Klint.


Una alucinante retrospectiva en el Moderna Museet de Estocolmo reexamina su legado hasta el 26 de mayo, revisando la integralidad de una nutrida trayectoria –según el último inventario, Hilma habría pintado más de mil obras— para poner en duda la estrechez de la historia oficial de la abstracción y lanzar una hipótesis rompedora. ¿Y si esta desconocida mujer fue la auténtica pionera de la abstracción? Si su historia había permanecido hasta ahora en la oscuridad es por un sencillo motivo: la pintora murió sin haber expuesto ninguno de sus cuadros abstractos. En sus últimas voluntades, solicitó que no fueran expuestos hasta veinte años después de su muerte, acontecida en 1944 a los 81 años. “Tenía la convicción de que el mundo no estaba preparado para observar su obra, tal vez porque se enfrentó a la incomprensión de los que la rodeaban”, explica la comisaria Iris Müller-Westermann. La pintora formó parte de Las Cinco, un grupo de mujeres pintoras que, en la década que sucedió a 1896, se reunieron una vez a la semana para practicar el esoterismo y dibujar en estado de semi inconsciencia. El grupo se desintegró cuando la pintora solicitó a las demás para que participaran en su proyecto. Todas ellas se negaron. “Le dijeron que les daba demasiado miedo”, añade Müller-Westermann.

En su testamento, solicitó que sus cuadros no fueran expuestos hasta 20 años después de su muerte

Hasta ahora, su nombre permanecía en una órbita restringida, aunque tampoco resultaba completamente desconocido. En 1986, una muestra en Los Angeles ya exhibió algunos de sus cuadros, igual que haría el Centro Pompidou hace cinco años, en el marco de una exposición sobre la presencia de lo sagrado en el arte contemporáneo. Pese a todo, la envergadura de su legado no saltó a la vista hasta el año pasado, cuando el director de este museo sueco, Daniel Birnbaum, recibió una gigantesca caja de madera en su despacho de la isla de Skeppsholmen. “En su interior, encontré óleos y acuarelas, estudios botánicos de plantas, flores y semillas junto a incomprensibles diagramas matemáticos, así como unos 15.000 cuadernos que documentaban su proceso creativo”, explica Birnbaum. Es difícil entender por qué nadie les prestó la más mínima atención durante décadas. “Hilma no tuvo hijos y lo dejó todo a un sobrino que nunca creyó que lo que pintaba aquella mujer excéntrica tuviera valor”, apunta el director. Parte de su familia, extremadamente religiosa, no habría apreciado el contenido esotérico de algunos lienzos y habría preferido ocultarlos en un depósito durante décadas. Hoy, tras el reconocimiento general, sus descendientes empiezan a hablar de aquella tía solterona como de un genio. “La obsesión por decidir quién vino primero no me parece interesante. Pero que ella pintara así años antes que lo hiciera Kandinsky invalida los estereotipos sobre las mujeres artistas. Se decía que eran capaces de copiar pero no de abrir nuevos caminos. Hilma demuestra que es totalmente falso”, concluye Müller-Westermann.

“Tenía la convicción de que el mundo no estaba preparado para su obra”, dice la comisaria

Pese a la agitación generada por el descubrimiento, parte delestablishment del arte contemporáneo sigue mostrándose reacio a elevar a esta pintora a la primera división. Hace pocos meses, el MoMa se habría negado a incluirla en su programación ante las reticencias de algunos de sus administradores. En cambio, la muestra podrá verse este verano en la Hamburger Bahnhof de Berlín, antes de recalar a finales de año en el Museo Picasso de Málaga. Sus responsables también negocian el desembarco de la muestra en París y Nueva York de cara a 2014, en un periplo que tendría que inscribir el nombre Hilma af Klint, de una vez por todas, en el panteón que seguramente merezca.

Vasíli Kandinsky

Vasíli Kandinsky

(Vasíli o Wassily Kandinsky; Moscú, Rusia, 1866 - Neuilly-sur-Seine, 1944) Pintor de origen ruso (nacionalizado alemán y posteriormente francés), destacado pionero y teórico del arte abstracto. Kandinsky compaginó sus estudios de derecho y economía con clases de dibujo y pintura. Al tiempo que se interesaba por la cultura primitiva y las manifestaciones artísticas populares rusas, muy especialmente por el arte propio de la región de Volodga, rico en ornamentos, también descubrió la obra de Rembrandt y Monet.
Cuando cumplió los treinta años, Kandinsky abandonó la docencia y fue a estudiar pintura a Munich, renunciando a un porvenir académico ya consolidado. En esta ciudad asistió a las clases de Franz von Stuck y en ellas conoció a Paul Klee, con el que mantendría una sincera y prolongada amistad. Su interés por el color está presente desde el comienzo de su carrera, y se puede apreciar en sus primeras pinturas la influencia del postimpresionismo, el fauvismo y el Jugendstil alemán.

Composición Nº 8 (1923) de Kandinsy
Entre 1902 y 1907 Kandinsky realizó diferentes viajes a Francia, Países Bajos, Túnez, Italia y Rusia, para instalarse finalmente en Murnau, donde pintó una serie de paisajes alpinos entre los años 1908 y 1910. Tal como narra él mismo en su biografía, por entonces se dio cuenta de que la representación del objeto en sus pinturas era secundaria e incluso perjudicial, y que la belleza de sus obras residía en la riqueza cromática y la simplificación formal.
Este descubrimiento le condujo a una experimentación continuada que culminó, a finales de 1910, con la conquista definitiva de la abstracción. Kandinsky refundió la libertad cromática de los fauvistas con la exteriorización del impulso vivencial del artista propuesto por los expresionistas alemanes de la órbita de Dresde, en una especie de síntesis teñida de lirismo, espiritualidad y una profunda fascinación por la naturaleza y sus formas.
Entre 1910 y 1914, Kandinsky pintó numerosas obras que agrupó en tres categorías: las impresiones, inspiradas en la naturaleza; las improvisaciones, expresión de emociones interiores; y las composiciones, que aunaban lo intuitivo con el más exigente rigor compositivo. Estos cuadros se caracterizan por la articulación de gruesas líneas negras con vivos colores; en ellos todavía se percibe un poco la presencia de la realidad.

Negro y violeta (1924) de Kandinsky
En 1911 fundó junto a Franz Marc y August Macke el grupo Der Blaue Reiter, organizando diversas exposiciones en Berlín y Munich. Paralelamente a su labor creativa, reflexionó sobre el arte y su estrecho vínculo con el yo interior en muchos escritos, sobre todo en De lo espiritual en el arte (1910) y el Almanaque de Der Blaue Reiter, en el que, junto a dibujos y grabados de miembros del grupo, aparecían otras manifestaciones artísticas, como partituras de Schönberg (Kandinsky mantuvo una constante y fructífera relación con la música durante toda su vida) y muestras del arte popular e infantil.
Al estallar la Primera Guerra Mundial, Kandinsky volvió a Moscú; allí emprendió varias actividades organizativas en el marco del Departamento de Bellas Artes del Comisariado Popular de la Educación. En 1917 se casó con Nina Andreievsky, y cuatro años más tarde se trasladó con ella a Alemania para incorporarse a la Bauhaus en la primera etapa de Weimar, donde continuaría como profesor hasta poco antes de su disolución.
La influencia del entorno de la Bauhaus se dejó sentir, y su obra experimentó una transición hacia una mayor estructuración, tanto compositiva como formal, que se ha dado en llamar el período arquitectural de su pintura, al cual siguió otro de transición en que experimentó con los trazos circulares y concéntricos (Círculos, 1926). También escribió manifiestos para la Bauhaus y publicó el libro Punto y línea sobre el plano. En 1933, clausurada la Bauhaus por los nazis, el pintor se instaló en Francia. En esta última etapa de su vida continuó en su particular búsqueda de formas inventadas, que plasmó por medio de colores combinados de manera compleja e inspirándose en signos geométricos y en motivos decorativos eslavos, como hiciera ya al comienzo de su trayectoria pictórica.
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lunes, 30 de noviembre de 2015

¡ Crear o Morir ! Andrés Oppenheimer


¡ Crear o Morir !
La esperanza de Latinoamérica  
y las cinco claves de la innovación.
Andrés Oppenheimer

Prólogo

Cuando murió Steve Jobs, el fundador de Apple, escribí una columna que me ha dejado pensando hasta el día de hoy. En ese artículo me planteaba una serie de preguntas que deberían estar en el centro de la agenda política de nuestros países: ¿por qué no surge un Steve Jobs en México, Argentina, Colombia, o cualquier otro país de América Latina, o en España, donde hay gente tanto o más talentosa que el fundador de Apple? ¿Qué es lo que hace que Jobs haya triunfado en Estados Unidos, al igual que Bill Gates, el fundador de Microsoft; Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook, y tantos otros, y miles de talentos de otras partes del mundo no puedan hacerlo en sus países?
Se trata de una pregunta fundamental, que debería estar en el centro del análisis político de nuestros países, porque estamos viviendo en la economía global del conocimiento, en que las naciones que más crecen —y que más reducen la pobreza— son las que producen innovaciones tecnológicas. Hoy en día, la prosperidad de los países depende cada vez menos de sus recursos naturales y cada vez más de sus sistemas educativos, sus científicos y sus innovadores. Los países más exitosos no son los que tienen más petróleo, o más reservas de agua, o más cobre o soja, sino los que desarrollan las mejores mentes y exportan productos con mayor valor agregado. Un programa de computación exitoso, o un nuevo medicamento, o un diseño de ropa novedoso valen más que toneladas de materias primas. 
No es casualidad que al momento de escribir estas líneas, una empresa como Apple valga 20% más que todo el producto bruto de Argentina, y más del doble del producto bruto de Venezuela. Y no es casualidad que muchos de los países más ricos del mundo en ingreso per cápita sean naciones como Luxemburgo o Singapur, que no tienen recursos naturales —en el caso del segundo, como pude observar en un viaje reciente, se trata de una nación que tiene que importar hasta el agua— mientras que en países petroleros y ricos en recursos naturales como Venezuela o Nigeria prevalecen niveles de pobreza obscenos. 
La gran pregunta, entonces, es cómo hacer para que nuestros países puedan producir uno, o miles, de Steve Jobs. En mis libros anteriores, especialmente en Basta de historias, señalé que la calidad de la educación es la clave de la economía del conocimiento. Y esa premisa sigue siendo cierta. Tal como me lo señaló el propio Gates en una entrevista, él jamás hubiera podido crear Microsoft y revolucionar el mundo con las computadoras si no hubiera tenido una excelente educación en la escuela secundaria, donde había una computadora de última generación que le despertó la curiosidad por el mundo de la informática. Y, tal como lo señaló Gates en otra entrevista, años después, lejos de vanagloriarse de haber dejado la escuela antes de tiempo, su deserción de la Universidad de Harvard fue algo que siempre lamentó: 

Lo cierto es que tuve que dejar la universidad porque llegué a la conclusión de que tenía que actuar rápidamente para aprovechar la oportunidad de Microsoft, pero ya había terminado tres años de mi licenciatura, y si hubiera usado inteligentemente mis créditos universitarios de la escuela secundaria me hubieran dado el título. De manera que no soy un desertor típico. 1 

Pero también es cierto que una buena educación sin un entorno que fomente la innovación produce muchos taxistas de sorprendente cultura general, pero poca riqueza personal o nacional. Como quedó claro en los casos de Jobs, Gates, Zuckerberg y tantos otros, hacen falta otros elementos, además de una buena educación, para fomentar mentes creativas. Pero ¿cuáles son? La búsqueda de la respuesta a este interrogante me llevó a escribir este libro. Antes de empezar mi investigación, me había encontrado con varias respuestas posibles. Una de ellas era que la excesiva interferencia del Estado ahoga la cultura creativa. Un mensaje de Twitter que recibí de un seguidor español horas después de que publiqué mi columna sobre Jobs, en octubre de 2011, lo explicaba así: “En España, Jobs no hubiera podido hacer nada, porque es ilegal iniciar una empresa en el garaje de tu casa, y nadie te hubiera dado un centavo”. La implicación del mensaje era que la primera gran traba de nuestros países a la innovación es una excesiva regulación estatal y la falta de capital de riesgo para financiar los proyectos de nuestros talentos. Hay algo de cierto en eso, pero es una explicación insuficiente. Es cierto que Jobs hubiera tenido que ser muy paciente —y afortunado— para iniciar su empresa informática en España o en la mayoría de los países latinoamericanos. Un estudio del Banco Mundial muestra que mientras en Argentina hacen falta 14 trámites legales para abrir una empresa —aunque sea un taller mecánico casero en un garaje—, en Brasil 13 y en Venezuela 17, en Estados Unidos y en la mayoría de los países industrializados hacen falta sólo seis. 2 Sin embargo, el mismo estudio muestra que varios países, como México y Chile, han reducido considerablemente sus trabas burocráticas en los últimos años y en la actualidad exigen el mismo número de trámites que Estados Unidos para abrir una empresa. Si la burocracia estatal fuera la principal traba para la creatividad productiva, México y Chile ya deberían estar produciendo emprendedores globales de la talla de Jobs. 
Otra explicación, del otro extremo del espectro político, es que hace falta más intervención estatal. Según esta teoría, nuestros países no están produciendo más innovadores porque nuestros gobiernos no invierten más en parques científicos e industriales. En años recientes, muchos presidentes latinoamericanos han inaugurado con gran pompa parques científicos y tecnológicos, que —según aseguran— convertirán a sus naciones en grandes centros de investigación a nivel mundial. Ya hay 22 de estos parques tecnológicos en Brasil, 21 en México, cinco en Argentina, cinco en Colombia, y varios otros en construcción en estos y otros países, todos creados bajo la premisa nacida en Estados Unidos y en Gran Bretaña desde los años cincuenta, de que la proximidad física de las empresas, las universidades y los gobiernos facilita la transferencia de conocimiento y la innovación. Pero, según los estudios más recientes, estos parques tecnológicos son proyectos inmobiliarios que —fuera del rédito político para los presidentes que los inauguran— producen pocos resultados en materia de innovación. Un informe reciente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) concluyó que “en América Latina las políticas de los parques científicos y tecnológicos están lejos de conseguir sus objetivos”. 3 
Finalmente, la otra explicación más difundida acerca de por qué no han surgido líderes mundiales de la innovación de la talla de Jobs en nuestros países es de tipo cultural. Según esta teoría, la cultura hispánica tiene una larga tradición de verticalidad, obediencia y falta de tolerancia a lo diferente que limita la creatividad. Pero este determinismo cultural tampoco me convencía demasiado. Si la verticalidad y la obediencia fuera el problema, Corea del Sur —un pequeño país asiático que produce 10 veces más patentes de nuevas invenciones que todos los países de Latinoamérica y el Caribe juntos— tendría que producir mucho menos innovación que cualquier país hispanoparlante. 
En mi columna del Miami Herald sobre Jobs, me incliné por otra teoría: el principal motivo por el que no ha surgido un Jobs en nuestros países es que tenemos una cultura social —y legal— que no tolera el fracaso. Los grandes creadores fracasan muchas veces antes de triunfar, escribí, y para eso hacen falta sociedades tolerantes con el fracaso. Jobs, que murió a los 56 años, cofundó Apple en el garaje de su casa a los 20 años de edad, pero fue despedido de la empresa 10 años después, cuando apenas tenía 30 años, luego de perder una lucha corporativa dentro de Apple. Su caída en desgracia salió en las portadas de los principales diarios de todo el mundo. 
En muchos de nuestros países la carrera de Jobs hubiera terminado ahí. La reacción de la comunidad empresarial hubiera sido: “cayó en desgracia”, “ya pasó su cuarto de hora”, “está acabado” o simplemente “fue”. Sin embargo, en Silicon Valley, tras su despido de Apple, Jobs inició un periodo que más tarde describió como el más creativo de su vida. Creó nuevas compañías y consiguió nuevos inversionistas para financiarlas. En la cultura de innovadores de Silicon Valley, donde el fracaso es una experiencia de trabajo que sufre la mayoría de los triunfadores, Jobs se levantó rápidamente. ¿Hubiera ocurrido lo mismo en España o en Latinoamérica? ¿Alguien que cayó en desgracia repetidamente en su carrera, como Jobs, podría haberse levantado y triunfado en nuestros países?
 Después de escribir ese artículo, viajé a Palo Alto, en Silicon Valley, California, y a varios países para entrevistar a algunas de las mentes más creativas del planeta, para ver qué distingue a las personas creativas y a las culturas innovadoras. En otras palabras, cómo convertirnos en más creativos a nivel personal y nacional, y cómo convertir nuestras ideas en proyectos económicamente rentables, que nos ayuden a vivir mejor. En mis viajes y entrevistas encontré algunas respuestas sorprendentemente auspiciosas. Lejos de estar condenados al atraso podemos usar nuestro talento —y lo tenemos, como veremos más adelante— para impulsar y dar cauce a nuestra creatividad. La innovación se está democratizando, y cada vez está más cerca de nuestro alcance. 
En las páginas que siguen intentaré compartir con ustedes lo que aprendí de mis reportajes sobre algunos de los innovadores más destacados del mundo.

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pueden descargar el libro,  desde aquí


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